ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA ADLERIANA-Enlace a facebook

domingo, 10 de marzo de 2013

LA ATMOSFERA FAMILIAR



2.7.3. Atmosfera familiar.


 
   Los adlerianos entienden que toda conducta tiene un propósito, de modo que las personas actúan en las situaciones según sus creencias y metas subjetivas. Las creencias personales están orientadas a metas, a menudo inconscientes, de modo que se articulan en el llamado "Estilo de vida" (Lebensstil).
El estilo de vida refleja la orientación inconsciente de la persona en su vida y los métodos para conseguir sus metas. En la formación del estilo de vida influyen en mayor medida los defectos físicos o "inferioridades orgánicas" y la familia (la constelación familiar y la atmósfera emocional de la familia). En la infancia se desarrolla el núcleo inconsciente del estilo de vida con sus metas ficticias o meta central. El niño en la infancia, a pesar de las influencias familiares y déficits físicos, no es un mero receptor de tales influencias, ya que se posiciona ante las mismas mediante la elaboración de las mismas.  
Una  vez  formado el estilo de vida, este se mantiene por diversos procesos mentales, destacando entre ellos el de la "selectividad" de las experiencias que lo confirman y rechazando lo que no encaja con el mismo. Las percepciones del individuo, la valoración que hace de los hechos y sus emociones y conducta están guiadas por su estilo de vida. Los cuatro primeros años del niño tienen una importancia capital en la formación del estilo de vida, en conjugación con las influencias familiares. 
     Los factores e influencias que parten de las personas más próximas al niño (padres, hermanos, parientes, amigos de la familia, etc; y las relaciones de estos entre sí) actuando sobre el niño le denomina Adler como "atmósfera familiar". En esa dinámica es central la relación entre ambos padres, y el modelo de conducta-afecto que aportan a sus hijos. 
     Los padres a menudo establecen unas expectativas hacia el funcionamiento familiar global y el de sus hijos a partir de los "valores familiares". Estos valores familiares representan objetivos sobre los que los padres mantienen una fuerte creencia. Objetivos como la educación, el dinero, la religión, el deporte, el éxito, las relaciones de cuidado humano o la obediencia, suelen formar parte de estos valores. Las ambiciones de los padres hacia los hijos expresan estos objetivos. El niño puede aceptar o rebelarse ante estos objetivos de los padres. La relación entre hermanos conforma otro aspecto de la dinámica familiar, la "constelación familiar". El "orden de nacimiento" de los hermanos, influye, aunque no determina, la perspectiva del niño respecto a las relaciones con sus hermanos y sus propios padres. El primer hijo suele disfrutar de una posición de favor, que puede ser amenazada por la experiencia de "destronamiento" al nacer nuevos hermanos. El segundo hijo suele entrar en una competición constante con el primero por obtener los favores parentales; a menudo desarrolla características de personalidad opuestas al primero, más cuando hay poca diferencia de edad y son del mismo sexo. El niño más joven de una serie de tres hermanos puede ser el portador para los padres de características especiales y ser tratado de manera infantil por estos, desarrollando actitudes dependientes. 
Titze (1982) enumera las repercusiones de la atmósfera familiar sobre el estilo de vida inconsciente del sujeto tanto a nivel verbal (creencias semánticas) como no verbal (guiones de escenas analógicas). Cada familia de acuerdo con las características de su atmósfera emocional crea un "lema" que expresa de manera consciente o inconsciente su forma de estar en el mundo. 

(1) La atmósfera de rechazo: Los padres o los adultos dominantes tienen un estilo educativo coercitivo que justifican por la importancia que conceden a la disciplina en la formación del carácter del niño. Además los padres rechazan a sus hijos por diversos motivos (por que los perciben como una carga, porque les coarta la libertad, etc). El niño percibe el mundo como hostil, distanciado, malo cruel y violento. La imagen de si mismos suele girar en torno a sentirse rechazados y si se sienten fuertes suelen usar la violencia con frecuencia para defenderse de los otros. Estos niños se pueden convertir en delincuentes, niños difíciles, neuróticos o suicidas. El lema familiar es del tipo : "Cada uno sabe lo que le conviene" , "Ese es su problema" 

(2) La atmósfera autoritaria: Se asemeja al anterior, pero en este caso la dureza y severidad de los padres no conllevan rechazo incondicional. El niño puede recibir afecto, siempre que se doblegue a las exigencias parentales. El niño percibe a los otros como duros y prepotentes, y a si mismo como débil, sometido y dependiente. Suelen mostrarse como tímidos e inhibidos; y pueden mostrar síntomas de ansiedad como los tics, angustia y otros síntomas de ansiedad. El lema familiar típico es : "El que quiere a sus hijos tiene disciplina con ellos", "Los niños son tontos y deben obedecer". 


(3) La atmósfera doliente: Uno de los padres se presenta como mártir y sacrificado de una mala situación familiar. Los niños perciben una atmósfera emocional de sufrimiento. Forjan una imagen del mundo y los otros como hostiles, amenazantes y no fiables. Ellos mismos suelen desarrollar una imagen de sí mismos como sufridores. El lema familiar es: "El mundo es ingrato y desagradecido", "El mundo es un valle de lágrimas y la vida carece de alegría". 


(4) La atmósfera represiva: Semejante a la atmósfera autoritaria, pero además el niño es controlado también en la esfera privada junto a las normas formales de conducta. Estos niños desarrollan una sensación de estar actuando mal con frecuencia. Suelen percibir al mundo y a los otros como injustos, malos y controladores, y a si mismos como débiles e impotentes. En el futuro suelen evitar las relaciones estables y suelen tener problemas de relaciones en la vida íntima o de pareja. El lema familiar es: "Hay que obedecer y no replicar", "Tienes que seguir las normas de quien te da de comer". 


(5) La atmósfera desesperada : Los padres están en una situación socioeconómica o de salud adversa o marginal (enfermedades crónicas, problemas económicos, marginación política, etc..) Que pueden conllevar problemas añadidos como el hambre, el alcoholismo, chabolismo, etc. El niño desarrolla una imagen del mundo y los otros como esencialmente negativa y una imagen de si mismo básicamente insegura. El lema familiar es : "Para nosotros no hay esperanza", "El que tiene dificultades cada vez va peor". 



(6) La atmósfera humillante: Los padres tienden a rebajar, despreciar o desalentar con su actitud crítica persistente las conductas del niño. El niño desarrolla una imagen del mundo-otros como represiva, autoritaria y de rechazo. La imagen de si mismos suele ser negativa. En su vida estas personas suelen ser solitarias o esquizoides en los casos extremos, y en grado menor son pesimistas e hipercríticos de si mismos y los otros. Intentan compensar sus sentimientos de inferioridad rebajando a los demás. El lema familiar es : "Rebaja a los demás para que ellos no te rebajen a ti". 




(7) La atmósfera de desavenencia: Los padres se dedican a la disputa y reyertas entre ellos o con otros allegados. Es frecuente que intenten fomentar alianzas con los hijos contra el otro padre. El niño se percibe a si mismo y a los otros bajo el prisma de la lucha y la discusión. El lema familiar es: "No hay que condescender y dar el brazo a torcer nunca". 


(8) La atmósfera competitiva: Los padres están excesivamente preocupados por la productividad, el éxito y el rendimiento. El niño percibe a los otros como competidores y si mismo como buscador del éxito y competencia. El lema familiar es : "En la vida hay que hacer algo de provecho". 

(9) La atmósfera pretenciosa: Idéntica a la atmósfera competitiva, pero destacando la relación entre el rendimiento y el prestigio o elitismo social. El niño percibe a los otros como rivales y a si mismo con tendencia a ser los mejores en sus empresas. El lema familiar es: "Nadie puede compararse con nosotros, tenemos que ser los mejores". 


(10) La atmósfera materialista: También relacionadas con la productividad, pero más interesada en la adquisición de medios materiales que de prestigio. El niño suele percibir a los demás como fríos, extraños y distanciados, y a si mismos como seres despreciables guiados por el afán de búsqueda de dinero y bienes materiales. El lema familiar es : "El dinero gobierna el mundo y la vida, sin dinero la vida no vale nada". 


(11) La atmósfera sobreprotectora o mimosa: Los padres protegen y cuidan a sus hijos en exceso, sin permitirles esforzarse en sus logros. El niño suele percibir el mundo externo a su familia como extraño, malo y peligroso, y se percibe a si mismo seguro solo si tiene el cuidado y apoyo de los otros significativos. El lema familiar es: "Solo puedo sentirme seguro con mi familia, los otros me decepcionarán". 


(12) La atmósfera de compasión: Es una variante de la atmósfera de mimo, y se suele relacionar con la presencia de un niño con algún déficit corporal o psíquico (las llamadas "inferioridades orgánicas" de Adler ) . El niño suele percibirse a si mismo como impotente, débil o deforme, y a los otros como fuertes, felices y sanos. El lema familiar es : "Solo nosotros nos compadecemos de los lisiados". 


(13) La atmósfera inconsecuente: Los padres suelen ser caprichosos e imprevisibles en el trato con el niño. El niño suele percibir el mundo y a los otros como caóticos e imprevisibles, y a si mismo como trastornados o deficitarios. Puede llevar a la psicosis. El lema familiar es : "Los sentimientos nos pueden desbordar". 


(14) La atmósfera democrática: Los padres diferencian entre las conductas y el carácter del niño, y aunque orientan las conductas inadecuadas, continúan mostrando afecto por el niño. Además intentan no compararlos con los otros hijos en términos de cualidades absolutas, fomentando la cooperación. El niño percibe el mundo y a los otros como iguales con los que cooperar, y a si mismo como dignos de existir. El lema familiar gira en torno a: "Hay que respetar a los otros, y distinguir entre su persona y sus actos".


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada