ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA ADLERIANA-Enlace a facebook

sábado, 13 de abril de 2013

SISTEMAS DSM Y PSICOTERAPIA ADLERIANA.



Los sistemas de clasificación DSM (y también los CIE) han sido cuestionados desde diferentes perspectivas, un resumen de estas críticas las plantea el terapeuta familiar Karl Tomm (1990):

Críticas Empíricas
1. La naturaleza del trastorno, sus criterios diagnósticos y los límites de las categorías se determinan en los comités de la APA, no por los fenómenos descritos.
2. El DSM no ha podido abarcar muchas situaciones clínicas (por ejemplo, los códigos del “V” son insuficientes).
3. No hay ninguna disposición para “diagnósticos” interpersonales, familiares, culturales o institucionales.

Críticas Políticas
1. Fácilmente se puede abusar del poder constitutivo que existe en la definición de la naturaleza de las personas.
2. ¿De quién es el interés de las etiquetas (profesionales; pacientes; otras partes como miembros de la familia, agentes de seguros, Gobierno, etc.)?
3. El DSM promueve el “modelo médico” y la supremacía psiquiátrica en el campo de la salud mental.
4. El sesgo de género puede ser institucionalizado (por ejemplo, “Síndrome Pre-Menstrual” está siendo considerado en el estudio para el DSM-IV), como la heterosexualidad (por ejemplo, “homosexualidad” fue incluida en DSM-II) con la solidificación de estereotipos tradicionales.

Críticas Humanitarias
1. Las personas son deshumanizadas transformándolos en objetos bajo la mirada “científica”.
2. Las personas son patologizadas a través del etiquetado, la totalización y segregación.
3. DSM promueve una “orientación hacia insuficiencias” por atender tragedias y fallas personales en lugar de una “orientación hacia las soluciones” con atención a los recursos y la competencia.

Críticas Pragmáticas
1. Hay un énfasis excesivo en el síndrome general y un anti-énfasis con respecto a las experiencias específicas y el contexto personal del cliente.
2. El DSM promueve una perspectiva estática en lugar de una dinámica, haciendo hincapié en rasgos permanentes en lugar de estados transitorios.
3. El DSM promueve la ceguera con respecto a los factores interpersonales y culturales que contribuyen a los problemas de salud mental.
4. El DSM rara vez es útil en la determinación de un plan de tratamiento específico.

Crítica Ontológica
1. La premisa básica acerca de la naturaleza de los fenómenos mentales parece problemática (es decir, que los trastornos mentales están “dentro de la persona” vs“en la interacción entre la persona y el contexto” vs “en la coordinación de la interacción entre las personas”).

Críticas Irónicas
1. El DSM no incluyen el diagnóstico de “síndrome de DSM” - una psicosis espiritual caracterizada por un deseo compulsivo de cosificar a las personas y etiquetarlas en categorías psiquiátricas predeterminadas.
2. Estas “víctimas” de la ideología psiquiátrica moderna dan prioridad a conocimientos acerca de descripciones precisas –por sobre conocimientos acerca de las interacciones de curación- como manifestación de una preocupación obsesiva con adjetivos peyorativos, criterios de inclusión y exclusión, etc.


  Los terapeutas adlerianos compartimos  la mayoría de esas críticas porque estamos más interesados en la persona (su estilo de vida) que en la "enfermedad".  Pero también es cierto que el modelo medico de enfermedad mental es el predominante  y con dominio en los sistemas sanitarios mundiales. Por este motivo,  autores como Sperry (1996) han planteado que para los terapeutas adlerianos que trabajamos en contextos sanitarios y nos las tenemos que ver con esta circunstancia es posible integrar la teoría adleriana y el sistema DSM sin traicionar nuestra perspectiva psicológica. El sistema multidimensional la equiparación  integradora seria:

Eje I:  El  trastorno clínico con su síndrome y síntomas actuales. Motivo de consulta como "apaño creativo" inconsciente que habitualmente tiene lugar en un contexto relacional

Eje II:  Rasgos o trastornos de personalidad. El Estilo de Vida del paciente

Eje III:  Trastornos médicos-orgánicos. Factores neurosicológicos. Trastornos y deficiencias médicas-físicas. La Inferioridad Orgánica

Eje IV: Estresores actuales. Factores exógenos o condiciones de la vida actuales del paciente relacionado con su malestar sintomático. Circunstancias de la vida que suponen un choque para el paciente al poner en jaque su autoestima en cuanto a sus capacidades de valentía (valor) y de colaboración-cooperación.

Eje V: Nivel de adaptación actual del paciente. Nivel de funcionamiento en sus tareas de la vida (pareja, ocupación, relaciones sociales-amistad).

Este esquema  puede orientar la intervención del terapeuta a:  manejo de los síntoma y sus circunstancias (Eje I y IV); los factores médicos-biológicos implicados (Eje III),  el entrenamiento  capacitación en habilidades relacionales (Eje V) y/o el abordaje de los factores de personalidad o estilo de vida (Eje II) según qué casos y circunstancias se presenten para el paciente, e terapeuta y los recursos circunstanciales donde se trabaje

Sperry. L &  Carlson J. (1996):  Psychopatology and Psychotherapy : From diagnosis to treatment of DSM-IV disorders. Philladhelpia :Tylor and Francis Group.

Tomm, K  (1990): A critique of DSM-IV . Dulwich Centre Newlester N.3

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