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miércoles, 25 de marzo de 2015

¿CÓMO TRABAJO CON LA TERAPIA DE GRUPO CENTRADA EN SOLUCIONES EN LA USMC DE ÚBEDA?


        Gráfico realizado por Jorge Ayala en su web:                       http://elterapeutaestupido.ayalajorge.com/
                                             

¿Cómo trabajo con Terapia de Grupo Centrada en Soluciones?
(Ruiz, 2014)
    El terapeuta se reúne  con un grupo de personas previamente seleccionadas con algún criterio de inclusión en ese grupo (en este caso diagnosticadas de problemas ansioso-depresivo) una vez a la semana durante dos horas, a lo largo de un número prefijado de sesiones, o de manera continua con altas e incorporaciones progresivas al grupo según vayan evolucionando o se produzcan algunos abandonos.
     Es habitual que bajo la óptica de la Terapia Centrada en Soluciones las personas que forman parte de un grupo, y mucha gente en su vida corriente, estén centradas en invertir esfuerzo y atención en cambiar determinados problemas a base de aplicar “secuencias lógicas” de acción socialmente compartidas que muchas veces suponen aplicar “más dosis” de lo mismo que previamente no ha funcionado, produciendo una escalada progresiva de problemas-intentos de solución que a la larga se convierte en perpetuadora de esos problemas (o como se dice en terapia estratégica “el problema es la solución aplicada”.
   Aunque muchas terapias estratégicas se centran en alterar esa circularidad (p.e Watzlawick Nardone…), la Terapia Centrada en Soluciones-TCS (De Shazer, Bellebach...) teniendo en cuenta esa posibilidad, introduce un elemento adicional esencial. Ese elemento adicional es que ningún problema es estático e invariable, y que todo problema tiene sus excepciones, ya sea porque se producen cambios en su frecuencia o intensidad, ya sea porque hay momentos en que no ocurre, etc.
   Usando esas “excepciones” a través del “lenguaje estratégico”, tanto en  la terapia individual, familiar o grupal se busca incrementar los recursos, el “empoderamiento”, las expectativas de autoeficacia o dominio de dificultades creando un contexto relacional de posibilidades más que centrado solamente en las dificultades. Por supuesto que el terapeuta escucha y está atento empáticamente al sufrimiento expresado, pero lenta e incisivamente, de manera respetuosa y sintonizando con el mundo o la lógica idiosincrática de sus clientes, va haciendo guiar los encuentros y conversaciones de la terapia hacia las posibilidades de devolver la confianza de superación de las dificultades a sus clientes.
   En las primeras sesiones de la TCS, y muchas veces, aún en sesiones posteriores el grupo suele estar centrado en sus dificultades, aunque también se detectan consejos y directrices de algunos de sus miembros que se escuchan atentamente y se ponen a circular en el grupo para que este valore la viabilidad  o no de las mismas sobre quienes se dirigen. Pero además de usar esos recursos del propio grupo el terapeuta usa el “lenguaje estratégico” para reforzar las capacidades  o recursos escondidos debajo  a veces de ansiedad, la ira, la frustración, el desánimo o el pesimismo. En ese camino de encontrar la confianza de los miembros del grupo será muy importante el apoyo y elogio que se den los miembros del grupo.
     Cada sesión del grupo tendrá dos momentos, una donde usaremos las preguntas y otro donde al final de la misma nos elogiaremos mutuamente y propondremos, cuando venga al caso, una tarea que durante la semana refuerce aún más los cambios que vayamos consiguiendo.
   En resumen usaremos para devolvernos la confianza en nosotros mismos, en nuestras capacidades tres métodos básicos:
(1)   Las preguntas estratégicas; (2) Los elogios y (3) Las tareas entre sesiones

   Buscaremos optimizar la eficiencia centrándonos en esas tres estrategias. Para ello en general, iremos observando tanto el grupo como un todo, como a sus miembros individuales, y aunque tengamos una secuencia prefijada de estrategias graduales a emplear en el grupo a la que podemos recurrir, usaremos un esquema estratégico general  común de guía en todas las sesiones.
   Ese esquema general consiste en las siguientes 4 opciones:
   1-Si el grupo como un todo o sus miembros individuales (según decidamos céntranos en uno u otro foco) refieren o manifiestan progresos visibles en las mismas sesiones que dependen de acciones personales que están parcial o totalmente bajo su control, aconsejaremos que estén atentos y o continúen haciendo más de lo mismo en esa línea.
   2-Si el grupo como un todo o sus miembros individuales (según decidamos céntranos en uno u otro foco) refieren o manifiestan progresos visibles en las mismas sesiones que no dependen de acciones personales sino de factores ajenos a ellos, por lo general solo aconsejaremos que estén atentos a esos momentos y descubran por si mismos que les ayuda a ello, sin pedirles ninguna tarea de acción.
  3-Si el grupo como un todo o sus miembros individuales según decidamos céntranos en uno u otro foco) no refieren o manifiestan progresos o cambios en sus vidas actuales ni siquiera de manera mínima, pero si son capaces de imaginar cómo sería su vida en el futuro, como si ocurriera el milagro de haber superado todos sus problemas, es decir es capaz de situarse en un escenario alternativo temporal; el terapeuta se centrará en pedir a los miembros en cuestión que presten atención o hagan cosas ya en su vida actual, de manera gradual, que les ponga en la dirección de ese escenario alternativo.
 4- Si el grupo como un todo o sus miembros individuales según decidamos céntranos en uno u otro foco) no refieren o manifiestan progresos o cambios en sus vidas actuales ni siquiera de manera mínima, y tampoco es capaz de imaginar un escenario alternativo más favorable; el terapeuta puede recurrir a múltiples estrategias (como las derivadas de la terapia narrativa y su “método de externalización de problemas”); pero en general usará las dos grandes posibilidades de la terapia centrada en el problema: O bien interrumpir la secuencia del problema-solución y/o introducir una prescripción que suponga un giro de 180 grados a las soluciones previas.
  Según el estilo del terapeuta el uso de los métodos estratégicos pueden exponerse de manera más psicopedagógica y directiva (estilo más educador) y/o bien usando lo que va apareciendo en las interacciones grupales en el aquí y ahora (estilo más facilitador) y cuestionando para generar posibilidades que devuelvan el poder  y la confianza a sus miembros; o usando uno u otro estilo según el momento del grupo.
   Las terapias estratégicas grupales derivadas de la teoría sistémica constructivista son menos usadas que las familiares o las individuales en los servicios públicos pero no por ello menos efectivas que otros enfoques de renombre. Su gran aportación es centrarse en los recursos y posibilidades de los clientes que bien ya tiene estos en sus vidas y que pasan desapercibidos o bien en generarlos en contextos de sufrimiento y malestar, cambiando el foco de los problemas a las posibilidades o excepciones.
  

                                                                               Juan José Ruiz Sánchez
                                                                       Psicólogo Clínico. USMC de Úbeda.
                                                                                    16-11-2014

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