La TCC y los modelos contextuales suelen responder muy bien a preguntas como:
- ¿Qué pensamientos mantiene el problema?
- ¿Qué emociones aparecen?
- ¿Qué conductas de evitación o control se realizan?
- ¿Qué contingencias refuerzan el patrón?
- ¿Qué funciones tiene la conducta?
Adler añade una pregunta diferente:
¿Qué proyecto vital está intentando realizar esta
persona mediante ese patrón?
No solo pregunta:
¿Cómo se mantiene?
sino también:
¿Hacia dónde se dirige? *****
La teleología es probablemente la aportación más distintiva de Adler
La mayoría de los modelos cognitivo-conductuales y contextuales contemporáneos se centran en entender cómo funciona un patrón.
Preguntan:
¿Qué antecedentes lo activan?
¿Qué pensamientos aparecen?
¿Qué emociones moviliza?
¿Qué conductas genera?
¿Qué consecuencias lo mantienen?
¿Qué función cumple?
Es un análisis extraordinariamente útil porque permite comprender los mecanismos de mantenimiento.
Por ejemplo, imaginemos una paciente con "rasgos dependientes".
La formulación contextual podría decir:
Ante la posibilidad de autonomía aparece ansiedad.
La ansiedad dispara búsqueda de ayuda.
La ayuda reduce momentáneamente el malestar.
Esa reducción refuerza la dependencia.
El patrón se mantiene por reforzamiento negativo.
Todo eso es correcto.
Pero Adler diría:
Perfecto. Ya sabemos cómo se mantiene. Ahora falta una pregunta.
¿Hacia dónde intenta llevarla este patrón?
Si algo define precisamente a las terapias contextuales (y al conductismo radical del que se nutren) es que no miran hacia dentro buscando causas internas o estructuras mentales. Al contrario, miran hacia afuera y a lo largo del tiempo: analizan la interacción organismo-entorno, rastreando el contexto histórico (la historia de aprendizaje) y el contexto actual (los antecedentes y consecuencias que operan en el momento presente).
Retomando el hilo, el contraste con Adler se vuelve aún más nítido y fascinante.
Mientras que el análisis funcional contextual se pregunta cómo el contexto actual e histórico moldean y mantienen el patrón (reforzamiento, función de la conducta en el entorno), Adler introduce un vector diferente. Él se sumaría a mirar ese contexto, pero añadiría: "De acuerdo, el contexto explica cómo se construyó y cómo funcionan estas conductas (patrón), pero ahora miremos la intencionalidad del sujeto dentro de ese escenario".
Para Adler, la pregunta fundamental sigue siendo: ¿Hacia dónde intenta llevarla este patrón?
Si aplicamos esto a la paciente con rasgos dependientes, la integración de ambas miradas se vuelve potentísima:
El análisis contextual nos muestra que, en su pasado, la iniciativa fue castigada o la sumisión fue reforzada, y que en su contexto actual, delegar en otros funciona como un potente escape del malestar (reforzamiento negativo). El patrón está controlado por la historia y las contingencias del entorno.
Adler añadiría que la paciente, basándose en esa lectura de su entorno, ha creado una meta o línea de movimiento. El patrón la dirige activamente hacia un propósito futuro: ponerse a salvo de las tareas de la vida. Al usar su aparente incapacidad en el contexto presente, se asegura de que los demás resuelvan las demandas del entorno por ella, protegiendo su autoesfuerzo y evitando el riesgo del rechazo o el fracaso real.
Así, pasamos de ver a la paciente como un organismo que reacciona a las contingencias de su contexto histórico y actual, a verla como un sujeto que utiliza esas herramientas y ese patrón de forma teleológica (orientada a un fin) para navegar y maniobrar en su mapa de vida. El análisis contextual nos da las leyes del movimiento; Adler, la dirección del viaje.

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