Ejemplo clínico: Rumiar después de una reunión laboral
Caso:
María, 34 años, consulta por “pensar demasiado” después de situaciones sociales en el trabajo. Tras cada reunión con su equipo, pasa horas rumiando lo que dijo, lo que no dijo y lo que cree que los demás pensaron de ella.
Situación concreta
Después de una reunión, María se va a casa y comienza a pensar repetidamente:
“Hablé demasiado. Seguro pensaron que soy poco profesional.
La próxima vez mejor me quedo callada.”
La rumia aparece esa noche, le impide dormir y se repite cada vez que tiene encuentros grupales.
🔹 (1) Holismo: la rumia como parte del todo
Desde Adler, la rumia no se entiende como un síntoma aislado, sino como una expresión coherente del estilo de vida de María.
La rumia
su ansiedad social
su retraimiento en reuniones
su autoexigencia
👉 todo forma parte de una misma organización vital orientada a evitar sentirse incompetente o inferior.
La rumia encaja perfectamente con su manera global de estar en el mundo.
🔹 (2) Teleología: ¿para qué rumia?
La pregunta adleriana no es “¿de dónde viene la rumia?”, sino:
¿Para qué le sirve rumiar?
En María, la rumia cumple varias finalidades:
Anticipar errores futuros (“la próxima vez no hablaré”)
Proteger su autoestima evitando exponerse
Mantener la ilusión de control (“si lo analizo todo, no volverá a pasar”)
👉 La rumia está orientada a un fin: evitar el fracaso social y la posible desvalorización.
🔹 (3) Fenomenología activa: cómo ella vive la situación
María no vive la reunión como un intercambio neutral, sino como una prueba.
Desde su experiencia subjetiva:
El silencio de un compañero = “desaprobación”
Una pregunta del jefe = “me está evaluando”
Recordar la reunión = “prepararme para sobrevivir la próxima”
Aunque su margen sea limitado, ella actúa activamente:
elige rumiar,
elige retirarse,
elige “pensar en lugar de exponerse”.
La rumia es una actividad, no algo que “le pasa”.
🔹 (4) Sentimiento de comunidad / interés social
El núcleo del problema no es solo el malestar interno, sino la forma de vincularse.
María desea pertenecer y ser valiosa en el grupo
pero se mueve desde la lógica de:
“si me muestro como soy, molesto o quedo en evidencia”
La rumia:
reemplaza el contacto real por contacto imaginado
reduce la cooperación (“mejor no participo”)
debilita el sentimiento de comunidad
Desde Adler, el sufrimiento se mantiene porque la solución elegida (rumiar) va en contra del interés social.
🧠 Síntesis adleriana
La rumia de María es:
Holística: parte coherente de su estilo de vida
Teleológica: orientada a evitar inferioridad y fracaso
Fenomenológica y activa: basada en su vivencia subjetiva y en elecciones
Relacional: ligada a dificultades en el sentimiento de comunidad
Marco general del tratamiento (Adleriano)
La terapia no busca “eliminar la rumia”, sino:
modificar el estilo de vida que la hace necesaria,
fortaleciendo el sentimiento de comunidad y el coraje para exponerse.
La rumia se entiende como una solución equivocada, no como un enemigo.
1️⃣ Construcción de una relación terapéutica igualitaria
Desde el inicio, el terapeuta adopta una postura:
-
colaborativa
-
no experta-correctora
-
profundamente respetuosa del sentido del síntoma
Ejemplo de encuadre:
“Si rumias tanto, debe ser porque en algún punto eso te ha ayudado a sobrevivir.”
👉 Esto reduce la vergüenza, clave para alguien sensible a la inferioridad.
2️⃣ Comprender el estilo de vida (no solo la rumia)
Se explora cómo la rumia encaja en su forma global de vivir:
-
Recuerdos tempranos (p. ej., “cuando hablaba en clase me corregían”)
-
Creencias guía implícitas:
-
“Si no soy impecable, no valgo”
-
“Es más seguro observar que participar”
-
-
Metas ficticias:
-
“Ser intachable”
-
“No necesitar a nadie”
-
La rumia aparece como:
una herramienta lógica dentro de ese sistema.
3️⃣ Clarificación del propósito de la rumia (teleología)
Aquí el terapeuta trabaja explícitamente el para qué:
Preguntas típicas:
-
“¿Qué te evita hacer la rumia?”
-
“¿Qué pasaría si no analizaras la reunión?”
-
“¿A quién estarías decepcionando si hablaras más?”
👉 El foco no es discutir pensamientos, sino hacer consciente la finalidad protectora del síntoma.
Esto suele revelar:
-
evitación del riesgo relacional
-
miedo a quedar en una posición “inferior”
4️⃣ Interpretación suave y compartida
Cuando hay alianza suficiente, se ofrece una hipótesis no acusatoria:
“Tengo la impresión de que la rumia te ayuda a no volver a exponerte…
pero al mismo tiempo te aleja del grupo que tanto deseas.”
No se impone como verdad:
-
se prueba
-
se discute
-
se ajusta
👉 La interpretación apunta al movimiento vital, no al contenido mental.
5️⃣ Fomento del coraje y el interés social
Aquí está el corazón adleriano ❤️
Se promueven pequeños actos de cooperación y exposición, no heroísmos:
-
hacer una intervención breve en la próxima reunión
-
pedir una aclaración en vez de quedarse callada
-
tolerar “no hacerlo perfecto”
La consigna implícita es:
pertenecer antes que destacar
No se busca confianza previa:
-
el coraje precede a la seguridad.
6️⃣ Trabajo directo con la rumia (sin pelear con ella)
La rumia se aborda indirectamente:
-
no se prohíbe
-
no se analiza al detalle
-
se le quita centralidad
Intervenciones típicas:
-
“Si esta noche rumias, obsérvalo como el viejo intento de protegerte”
-
“¿Qué acción social pequeña podrías hacer a pesar de la rumia?”
👉 La rumia pierde función cuando ya no evita la vida.
7️⃣ Reorientación del estilo de vida
Con el tiempo, el cambio no es:
-
“pienso menos”
sino: -
“me arriesgo más en vínculo”
Se consolida una nueva lógica:
-
del control → a la cooperación
-
de la autoevaluación → a la contribución
La rumia disminuye como consecuencia, no como objetivo directo.
🧠 Resumen clínico
Desde Adler, este caso se trabaja:
-
comprendiendo la rumia como estrategia con sentido
-
desactivando su finalidad evitativa
-
fortaleciendo el sentimiento de comunidad
-
promoviendo coraje relacional concreto
El síntoma se debilita cuando la persona ya no lo necesita para pertenecer.

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